La UCR bonaerense busca adelantar internas

La UCR bonaerense planea adelantar sus internas a mayo con Maximiliano Abad como candidato oficial, buscando unidad entre intendentes y sectores nacionales para fortalecer el partido en la Provincia.

Tras un encuentro en Mar del Plata, la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires definió avanzar con el adelantamiento de sus elecciones internas para el mes de mayo. El senador nacional Maximiliano Abad se perfila como el candidato de consenso para presidir el partido, contando con el respaldo de la mayoría de los sectores internos.

La cúpula radical se reunió para delinear las estrategias de cara al reacomodamiento político del 2026, con el objetivo de construir una alternativa sólida en la Provincia. Durante el encuentro, se planteó que la renovación de autoridades se realice de forma anticipada, preferentemente mediante una decisión unánime que permita consolidar un liderazgo claro. En este contexto, Maximiliano Abad instó a la dirigencia a conformar un partido «valiente, capaz y lúcido», subrayando que la representatividad debe ejercerse directamente en el territorio y no solo de manera formal.

La candidatura de Abad para presidir el Comité Provincia cosecha adhesiones clave de figuras como Daniel Salvador y Gustavo Posse, además de contar con el apoyo de gran parte de los intendentes y el espacio Evolución, liderado por Martín Lousteau. El paso siguiente para concretar este esquema de unidad depende de la aceptación de las nuevas condiciones por parte de la actual conducción, integrada por Miguel Fernández y Pablo Domenichini. «Para influir a nivel nacional, hace falta unidad y liderazgo», sentenció el senador nacional al cierre del cónclave.

Que la UCR elija nuevamente a Mar del Plata para definir su futuro no es casual; la ciudad es el principal bastión electoral y político del «abadismo». Adelantar las internas a mayo le permitiría al radicalismo provincial cerrar sus frentes internos temprano y llegar al segundo semestre del 2026 con una estructura ordenada para negociar alianzas o candidaturas, evitando el desgaste de una pelea doméstica en plena gestión legislativa.