Guía preventiva frente a la gripe aviar

Bromatología de Madariaga emitió recomendaciones preventivas ante un caso de gripe aviar en aves silvestres, asegurando que el consumo de carne y huevos cocidos no representa peligro.

Tras la detección de un caso de influenza aviar en aves silvestres en Madariaga, las áreas de Bromatología y Zoonosis difundieron medidas de cuidado para la población. Si bien el riesgo de transmisión a humanos es bajo, las autoridades locales brindaron recomendaciones sobre cómo actuar ante el hallazgo de animales enfermos o muertos.

Ante la confirmación de la presencia del virus en aves silvestres del distrito, el municipio aclaró que la influenza aviar es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a especies domésticas y silvestres. Respecto al riesgo para la comunidad, se informó que la transmisión a seres humanos es poco común y ocurre generalmente en casos de contacto estrecho con aves infectadas o ambientes contaminados. «El conocimiento es preventivo», explicaron desde el área de salud para llevar tranquilidad a los vecinos respecto al consumo de alimentos.

En este sentido, las autoridades confirmaron que es totalmente seguro consumir carne aviar y huevos, siempre que estén bien cocidos, ya que no existe evidencia de que el consumo de estos productos sea una fuente de infección. Ante cualquier sospecha, se recordó que la notificación al SENASA es fundamental y se puede realizar de forma presencial, por WhatsApp al 11 5700 5704 o vía correo electrónico a notificaciones@senasa.gob.ar. Se recomienda evitar el contacto directo con aves que presenten signos nerviosos, respiratorios o mortandades inusuales.

En distritos rurales como Madariaga, donde la producción avícola de traspatio y la cercanía con lagunas y zonas de aves silvestres es moneda corriente, la vigilancia epidemiológica es clave para proteger la economía local. El aviso temprano no solo previene el salto accidental del virus a humanos, sino que blinda a las granjas comerciales de la zona. Es vital que el vecino no intente manipular o enterrar aves muertas por su cuenta, sino que deje que el personal especializado del SENASA aplique los protocolos de bioseguridad correspondientes.